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Sea Love Cap II

El día era perfecto para empezar mi viaje al Ártico, todos en el viejo puerto Ingles trabajaban arduamente para poder zarpar. Estaba tan emocionado como cuando hice mi primer viaje con mi padre hace como diez años atrás.
Soy Nicolai, tengo veinte años ahora. Hace un poco más de cinco años, nuestros padres fallecieron en desafortunado incendio en una textil. Solos y sin familia en Inglaterra fuimos embarcados rumbo a Virginia, con nuestro tío, pero fuimos tomados rehén en medio del océano atlántico por un barco escandinavo. El capitán de nuestro barco, un viejo amigo de la familia fue asesinado por el bravo capitán del barco vikingo. Resulta que al final termine enamorándome de aquel alto hombre, aún recuerdo su perfume natural, lo sensual que se sentían sus negros y largos cabellos entre mis dedos. Fue un amor tonto y prematuro, lleno de pasión y lujuria. Termino demasiado rápido, pero gracias a Taulo Mäkinen pude liberarme del mundo de los libros y salir a la realidad.
En Virginia conocí a un joven asistente de médico, inmediatamente nos hicimos amigos. Su nombre es John, tiene veinticinco años, es un hombre alto de cabellos castaño claro y ojos miel. Adoro su personalidad, independiente, intelectual, sensible y leal.
Este viaje lo hacía con él, como biólogo está deseoso por descubrir nuevas especies en la fría tierra del norte.
- ¿Ya quieres salir al mar, verdad Nico?
- Me siento como un niño… - le conteste volviendo mi vista hacia John, en su cara una bella sonrisa se dibujaba con cierto aire a masculinidad pura.
- Yo igual…- miro al horizonte y puso su mano en mi hombro – me gusta que estés tan entusiasmado
- Tranquilo… mis tripulantes están mirándonos – me burle
- Lo lamento – se sonrojo y movió su mano
- Deberíamos subir…
Lo escolte a él y a sus compañeros para la expedición, en cuanto el teniente principal dijo que todo estaba listo, di rápidamente la orden de zarpar. Las velas se alzaron y se inflaron por el viento que soplaba a nuestro favor. Me sentí libre, como un delfín, como un salmón, adoraba la sensación que causaba el salado viento en mi rostro y el delicado, pero poderoso movimiento de mi navío al que bautice Saint Sapphire. El gran viaje había comenzado.
Llegaba el atardecer en el océano, el cocinero preparo una nutritiva cena con hortalizas y salsa con especias, disfrutamos juntos de esa delicia. Les dije que estaba cansado y me fui a mi cuarto, dejando a cargo a Connan el teniente. Una vez en mis aposentos me deshice de un saco, bastante pesado, me quite las botas y el cinturón. Me recosté en mi cama, tome un cuadernillo y me puse a dibujar líneas. Aunque me gustaría decir que solo era un garabato, no lo era, lo único que podía dibujar sin cesar era a Taulo. Sus labios, su nariz, su cara con rasgos tan nórdicos, su hermoso pecho, su vientre. Él se había convertido en un sueño de algo imposible… un hermoso recuerdo. Alguien llamo a la puerta.
- Adelante – conteste cerrando el cuaderno.
- ¿Dibujando de nuevo? Estas obsesionado con  ese hombre – entró al cuarto y se recostó junto a mi
- ¿estás celoso, John?
- Claro que sí. Se ve que es todo un adonis aquel vikingo – se burlo señalando el cuaderno.
- Cállate, de seguro que ahora es un hombre robusto y barbudo – me acurruque en su regazo
- A mí me gustan los barbudos – se burlo
- A mí no… así que será mejor qué sigas afeitándote – lo regañé
- Lo que diga mi capitán… - susurro. Eso despertó una gran nostalgia en mi interior, Taulo… mi capitán… últimamente pensaba mucho en él.
- John… ¿me besas?
- Claro…
Se acomodo sobre mi e introdujo dulcemente su lengua dentro de mi boca, siempre soltaba mucha saliva y eso me encantaba. Lo abrase por sobre sus hombros intentando profundizar el beso, nuestros vientres se rozaron sensualmente y suspiramos. Él bajo sus manos acariciando mis nalgas con ímpetu y completamente desvergonzado, con eso mi cuerpo se pego al de él. Nuestras bocas unidas apasionadamente por las lenguas juguetonas que recorrían desesperadas en la boca del otro. Movía apaciblemente mis caderas frotando mi sexo con el suyo, eso le gustaba, cada vez que lo hacia él flaqueaba y se dejaba dominar. Se puso a besarme el cuello y a desabotonarme la camisa. A poco quedamos con los torsos desnudos, tocando con gentileza y calor cada parte sensible de nuestros cuerpos. John no parecía la clase de hombre seductor, porque era un tipo intelectual. Siempre correcto en su forma de hablar, nunca le falto el respeto a ningún viejo borracho que se creía superior que él, usaba unos lentes que lo hacían verse poco atractivo. Sin esos patéticos lentes era un lindo hombre, su inteligencia fue lo primero que me atrajo de él.
- ¿Te puedes mover un poco? – murmuro
- Ah… discúlpame – me sonreí, yo había estado ocupando más de la mitad de la pequeña cama. Me corrí un poco hacia mi derecha y él se acurruco abrazándome por la cintura - ¿está mejor?
- Si, gracias – beso mi desnudo hombro
- ¿Me permitirías retratarte, John?
- Ya te he dicho que no…
- Pero… tienes un lindo perfil…
- Llevas cinco años pidiéndome lo mismo Nicolai
- Realmente quiero hacerlo – refunfuñé
- No soy tan hermoso como el hombre que sueles dibujar siempre
- Si que eres hermoso… - me gire para mirarlo a los ojos
- Tu eres hermoso… con tus bellos y brillantes ojos, tus risos café, tu pálida y suave piel de terciopelo, tus esbelto cuerpo de marinero que me hace desearte mas – beso la punta de mi nariz – eres un gran hombre… no soy la gran cosa comparado contigo, amor
- Patrañas John… no mientas… ¿quieres discutir con eso? Perderás… - me burlé escondiendo una de mis piernas entre las suyas.
- Bien… ya perdí
Pasaron varias semanas desde que partimos desde New Orleans, los días se habían vuelto fríos, muy fríos y cortos. Tuvimos que parar en un puerto escandinavo, estaba muy concentrado en conseguir abrigo y provisiones adecuadas para mis marineros y tripulantes. Yo me dispuse a obtener buenas ofertas con el mercantil mientras que los demás se metieron en un bar, los deje después de todo se lo merecían. Me fui a reunir con ellos, cuando en la puerta del bar me tope con un hombre vestido con una larga capa de piel.

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