Estaban por ser la cinco de la tarde y Jake esperaba a su amiga sentado en una banca de la plaza, como siempre llevaba los audífonos puestos ya que eso lo desconectaba del mundo a su alrededor.
- ¡Jake! – llamó un chica al llegar al parque
- Hola, Jamia – se quita los auriculares y la invita a sentarse
- ¿Qué paso hoy? no fuiste a la escuela – era una linda chica de ojos cafés, sonrisa amplia y cabellos coloreados de tinte violeta; usualmente usaba faldas con medias de colores fuera de la escuela le sentaban muy lindas.
- Ah… fui al psicólogo…
- ¿Tu mamá te obligo? – suspiró, ella sabia como era su madre
- En partes lo hizo… también fue la directora la que sugirió eso… Ayer… para eso me citaron a dirección.
- Ah… creen que estás loco… - bajó la mirada – todo va a estar bien, Jake. Mandarte al loquero no significa que estés loco – rió y tomó una de sus manos
- Me citaron porque según ellas me peleé con tu novio – se zafó del agarre de la chica
- ¿Tabo? ¿mi Tabo? – rio - ¿Por qué peleaban esta vez?
- Yo no peleé con él, Jamia. Él vino a golpearme… así como lo ha hecho desde que sales con él.
- Pero… - chilló ella
- Ya basta Jamia. Estoy harto de recibir golpes… yo… tengo mi cuerpo lastimado lleno de moretones, y todo es porque tu novio es demasiado imbécil. Solo… yo…
- Jake… lo lamento. De verdad. Tabo encontró una carta en mi cuaderno… era una carta para ti – bajó la mirada e hizo una pequeña pausa. Ella apretó sus manos algo incómoda y fijó su mirada en él – Me gustas, Jake.
Esas palabras parecían ser un gran chiste ¿a caso esa chica no se había dado cuenta de ese factor entre ellos?
- Jamia… Creo que soy homosexual… - le dijo finalmente
- ¿Eh? – sorprendida
- Mira… si no puedes entenderlo… bien… no me importa. Pero creo que será mejor que nos alejemos. Estoy mal y deprimido, casi no como y ya no puedo vivir así. Es lo mejor para los dos, es lo mejor para mí. Lo siento, Jamia.
- No… yo… podemos ser amigos si le digo a Tabo que tu…
- No. Eso no se lo dirás a nadie… aún no estoy seguro. Y lo único que conseguirás con decírselo será probablemente más burlas por eso… así que déjame ir y ya. Fue divertido Jamia. Y eres una linda chica y no mereces un idiota como Tabo
Jake sólo sonrió, se levantó de la banca y se fue sin mirar atrás.
El chico estaba recostado en su cama dormitando un poco hasta que escucha a su madre llegar al departamento. Llamó a su puerta pero él fingió dormir. No quería hablar con ella, aun no tenía en claro muchas cosas y el día había sido estresante y largo para él. Sin pensar ni planear nada había confesado su inseguridad sexual a Jamia y eso lo estaba perturbando un poco. Creía que sólo era una etapa de la depresión pero había cosas que no podía controlar, su cuerpo no sentía nada al estar con una chica tan bella como Jamia. En cambio, cuando estaba en la clase de natación por alguna razón no podía evitar sentirse atraído por los cuerpos de sus compañeros, no podía controlar no mirarlos y eso lo confundía y lo frustraba mas y mas. Se sentía tan solo y desorientado. Por eso lloraba casi todas las noches. Por eso casi ni comía. Por eso no le importaba que Tabo lo golpeara. Por eso no le importaba lo que pensaran. Estaba perdido.
Dos días después, luego de haber desayunado y haber corrido para alcanzar el bus a la escuela, Tabo se le cruza en su camino a la entrada de la institución
- Renunciaste a ella… - sonrió engreído
- Si
- Eso me parece gentil de tu parte… te creí muy idiota… pero creo que no es tan así.
- Bien por mi – intentó sonreír
- Si… extrañaré golpearte por entrometido – se burló golpeándolo suavemente en el hombro
- Tienes una amable novia, Tabo… cuídala bien. Estoy seguro de que así será – le sonrió ampliamente y siguió su camino hacia el edificio.
Dos cosas parecían estar resueltas en su vida. Quedaba integrarse con personas que pensaran igual que él. En su clase había un chico, Liam, que le gustaba la música electrónica y los juegos online. El chico era bastante sociable y bastante atractivo eso le llamaba la atención, pero era muy llamativo y eso intimidaba un poco a Jake. Y ese día, por más que intento acercársele, sólo logro intercambiar unas palabras acerca de la mucha tarea que tenían, y eso fue todo. Se sentía tan estúpido y avergonzado por no poder entablar una conversación normal y tribal con un compañero de clases. A la salida de la escuela debía pasar por los consultorios del Doctor Valo, tenía una cita acordada así que sólo tomo el bus hasta allá.
- ¿Cómo has estado, Jake? – preguntó el doctor sentándose en un sofá
- Bien – le respondió sacándose la campara y sentándose en otro mueble frente al psicólogo.
- ¿Cómo te ha ido con tu amiga? – lo miró fijo con una media sonrisa
- Emm… pues… hablé con ella y le dije que sería mejor que nos dejáramos de ver.
- ¿Cómo reacciono ella? – la ‘r’ sonó con fuerza y Jake no pudo evitar sonreír para luego sonrojarse y bajar la mirada - ¿Qué sucede? – se sonrió el doctor
- Nada…- sacudió la cabeza para concentrarse – Ella me dijo que yo le gustaba
- Ah…
- Pero yo le dije que… - se quedo en silencio, no podía decirle al doctor lo que él le había dicho a Jamia. Eso sería vergonzoso
- ¿Qué le dijiste Jake?
- Que… que… solo la considero como amiga… y nada más que eso. Soy incapaz de poder sentir algo mas por ella – rió algo ansioso
- ¿Por qué dices eso?
- Porque… porque es mi amiga de la infancia… es como una hermana…- hizo una nerviosa mueca por sonrisa
- Ya veo… - escribe unas anotaciones en su cuadernillo y vuelve a levantar la vista - ¿Y luego que sucedió?
- Emm… pues su novio me habló diciéndome que yo no era tan idiota como él pensaba y al parecer me dejara en paz – sonrió encogiéndose de hombros
- Eso es bueno. ¿No?
- Claro que si
- Me alegro que hayas podido hacer todo eso en tan poco tiempo… eres de admirar, Jake – le sonrió ampliamente. Y el chico pudo apreciar una hermosa sonrisa provocada por esos gruesos labios rosados, pudo notar un poco de barba sobre su labio superior y eso se le veía tan varonil pero a su vez tan sofisticado.
- Yo… yo quería preguntarle algo.
- Dime – hizo un ademán con la mano para que él siguiera hablando.
- Noté que tiene un acento europeo… pero no sé exactamente de dónde es…
- Soy fines… de Finlandia, la tierra de vikingos y guerreros fieros… y también de los veranos sin noches… hermosas tierras.
- Ah ya veo… - le sonrió. Jamás había sentido curiosidad por ese país hasta ese momento.
- ¿Alguna otra cosa que quieras saber de mí?
- En este momento no lo sé- rió torpemente
- Bueno… puedes pensar en algo para la próxima.
- Lo haré
- ¿Dime cómo te fue en la escuela hoy?
- Fue aburrido. Intente hablar con un compañero de clases pero no puedo hacerlo… solo hablamos de la tarea
- Está bien… es importante ser cautelosos cuando uno no tiene confianza… te recomiendo practicar lo que vas a decir antes de hablar con quien quieras hablar.
- ¿Practicar?
- Si. Hablándote al espejo o pensando en voz alta cuando estés solo. Es importante que te sientas seguro al oír tu propia voz.
- Yo estoy seguro de mi voz… pero no sé cómo conversar con alguien. Sé que suena estúpido, pero de verdad no sé cómo hacerlo
- Es sencillo. Platica sobre el clima… quéjate de alguna cosa… se gracioso… podrías hablar de música o invitarlos a algún evento o salir bailar… podrían hablar de chicas…
- Ah… claro… - bajo la mirada y se puso a juguetear con sus pulgares.
- ¿Qué sucede Jake? ¿Pasa algo malo?
- No… no realmente.
- ¿Seguro?
- Ah… ¿usted ha estado confundido?
- ¿con respecto a qué?
- Con… ¿Alguna vez se encontró confundido con… con respecto a… bueno a… eso?
- ¿Sexo? ¿A eso te refieres? ¿Te sientes confundido con respecto a tus gustos sexuales, Jake?
- ¿Eh? – se avergonzó al escuchar la pregunta tan directa y sin ningún pudor ni tabú al decirla – es raro… y frustrante no saber qué me pasa…
- ¿Has experimentado?
- ¿Eh?
- ¿Besaste a alguien?
- Eh… si… muchas chicas…
- ¿Y muchachos?
- ¿Eh? Pues… No. – finalizó. Se sentía muy tenso la espalda y el estómago comenzó a dolerle
- Jake… - Valo se puso de pie y se arrodilló frente al chico – Sentir lo que sientes no es nada malo. Comprende que es completamente normal. No tienes por qué ser tan prejuicioso. Eres joven y la mejor idea en este caso es probar si realmente te atraen los muchachos. ¿Me estas escuchando? – tomó suavemente la cara del chico para que lo mirara con sus bellos y jóvenes ojos color zafiro.
- Yo… yo lo escucho, Doctor.
- Yo puedo ayudarte a encontrarte poco a poco… te necesito calmado – le sonrió ampliamente sin quitarle sus ojos verde claro de encima
El menor estaba nervioso sentía su corazón latir a mil, su boca estaba seca y la piel de su nuca se erizaba al sentir la respiración, el perfume y el suave olor a cigarrillo de aquel hombre frente a él. Siguió sus instintos, se inclinó hacia el profesional y depositó un dócil beso sobre los rosados y gruesos labios de su psicólogo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario